El tratamiento del sexo no tiene porque ser explícito. La insinuación puede ser suficiente, y en casos, mejor. No todo tiene que ser un coño expuesto frontalmente. O un pene descomunal en erección. Hay que dejar que la imaginación del "voyeur" ponga el resto, lo que quizás no está. Estas fotos, en blanco y negro, son una prueba. Basta ponerles unas palabras, basta que nuestra imaginación las ilustre. En primer lugar, el blanco y negro ayuda mucho. Acentúa las sombras, los volúmenes, las hendiduras, las superficies, crea productivas incertidumbres, no se sabe dóonde comienza y termina la figura. Y esa incertidumbre puede ser más incitante que cualquier visión clara y detallada. Este retrato ¿qué insinúa? ¿La fotógrafa ha pretendido una foto erótica? ¿Piensan las mujeres en estas cosas?
Se ve a la modelo bella e indefensa, con esa prenda liviana, adaptable, que apenas sería inconveniente para nuestro tacto. Muchas mujeres prefieren ser tocadas (mejor esta palabra que acariciada) sobre la ropa que directamente. ¿Serán ellas también partidarias del sexo cabalgado sobre la imaginación? ¿Que cubre sus antebrazos? parece una venda atadura. ¿Pretende inducirnos la sensación de fragilidad? ¿Querrá la autora insinuar que desea que encontremos a su modelo así, sola, en uno de sus oscuros escenarios fotográficos, para que la toquemos las caderas, entre los muslos, para que levantemos esa frágil prenda y admiremos su púbis, la hendidira que lo abre? ¿Deseará que le demos la vuelta y le cojamos el culo, dicho así, volvamos a levantar el vestido, y pasemos el pene entre sus jóvenes nalgas? ¿No despierta esta foto la curiosidad de saber qué lleva debajo? ¿LLevará unas bragas blancas, grandes, de algodón, como la de las jovencitas de película italiana? ¿ O no las llevará?
Aquí ¿hemos podido develar algo la curiosidad que nos provocaba el vestido de antes? ¿Qué insinúa esta foto? ¿Quizás quiere chupárnosla, ambos sobre el espejo, de forma que nosotros podamos ver su coño y ella nuestra polla entrando en su boca? ¿O se va a masturbar a solas, separados los muslos, atenta a como su flujo gotea sobre la superficie? ¿Quizás es eso lo que excita a la autora de la foto?
Aquí no hay demasiado que ver, salvo unos zapatos. ¿Significa que acaba de ser desnudada? ¿Le hemos quitado la ropa, rápidamente, y han quedado los zapatos como úlltima y única prenda de vestir? ¿Aprieta las rodillas una contra otra? Parece que no. Se protege la entrepierna con el brazo? ¿Teme o quiere ser follada? ¿Esa sombra? ¿La sombra del deseo? ¿Nosotros? ¿La fotógrafa?
Este retrato corrobora nuestras sospechas. Son fotos eróticas, hay deseo en ellas. Ambas jóvenes muestran sus pechos. También visten prendas frágiles y adaptables. Si uno estuviera ahí ¿qué diálogo cabría? Quizás, mejor, antes que palabras, una caricia en esos pechos tan hermosos, pequeños, altos, como medios limones. Una vez endurecidos los pezones, podríamos intentar meter ambas manos entre sus muslos. ¿Se dejarían? Seguro que sí. Ninguna mujer te enseña los pechos sin esperar a que uno intenta algo más. ¿LLevarán bragas? ¿Las llevará sólo una de ellas? ¿La más caliente?

La autora se empeña en que deseemos a su modelo. No es muy bella pero tiene unos pechos muy bonitos. Sus pechos, su boca. ¿Querrá decirnos que quiere nuestro pene sólo en esas partes? ¿Le gustará chuparla? ¿Les gustará chuparla a ambas? Como dijo la actriz en la película: "Follar y chupar". Y un detalle que se me pasaba. Esops sobacos llenos de vello. Si pusieramos ahí la cabeza del pene y ella bajara el brazo ¿Sería la sensación que nos ofrece el roce de un coño?
Aquí le hemos dado la vuelta. No sabemos si es la modelo anterior, pero que incitante esa espalda desnuda, esos dobles trapos para que nuestro tacto reciba dobles impresiones. ¿Deseará ser aplastada contra la pared? ¿Deseará que restregremos nuestro pene contra sus nalgas? ¿Querrá que le subamos el vestido, le bajemos las bragas y pasemos nuestro pene entre sus glúteos? ¿Nos permitiría penetrarla por el ano? ¿Es fácil? Muchas veces que se intenta, el pene termina hundiéndose en la vagina. De cualquier forma, esta postura es muy sensual; indica sumisión, deseo, vergüenza, fragilidad, y además, expone las partes que mas deseamos de una mujer, incluida su nuca.

¿Estará dormida? Que placer entrar sin hacer ruido, acercarse a ella y sacar el pene. Y recorrer con él esa hendidura que se forma desde el nacimiento del culo hasta los tobillos. Una fotografía muy conseguida. Casi todo cubierto excepto la zona más sexual. Como me gustaría levantar tu pierna y pasar la lengua entre los labios de tu pliegue de mujer.
Unos hermosos muslos. Unos hermosos pechos. Se ve solamente el vello de su púbis, pero es suficiente para agitar la imaginación. casi siento las hebras entre mis labios. . Las pinzas refuerza la sensación de fragilidad de la piel. Desearíamos hacer lo mismo con nuestros labios, con nuestros dientes, aunque con suavidad. ¿Será una segunda, tercera modelo? Porque tiene unos muslos que no se sospechaban en las otras fotos. Ah, tus pezones ¿por qué los maltratas así?
Ahí sentada, desnuda, ese tulipán me recuerda tu coño. ¿Tu clítoris está excitado? ¿Lo sientes así entre los muslos? ¿Sobresale el pequeño glande de su capuchón protector? ¿Se ha alargado tanto como el de la flor? ¿Nos estás ofreciendo tus hermosas ninfas, tus protuberantes labios? ¿Deseas sentir una mano que se introduce entre entre tus muslos, que roza tus nalgas, que busca el botón de tu culo, seguramente un poco frio? Que hermoso cabello. No me importaría cubir mi pene con él.
El dibujo de tus piernas me hace pensar que sigues siendo el mismo medelo. Que sensual haberte visto cubierta y ahora completamente desnuda. Pena que no haya podido ser yo quien te haya quitado el vestido, te haya bajado las bragas, te haya despojado del sujetador. Que sensación de proximidad hacia ti, que te muestras sin nada, que no te importa que vea el vello de tu púbis. Pena que tenga que imaginar los labios de tu coño. Ya que me das parte, dáme todo
Para desearte más, vuelvo a verte aquí con ropa. Tus brazos se han liberado de aquella especie de prótesis. Ahora podrías defenderte si yo pretendiera levantarte las faldas, quitarte las bragas, coger por debajo tus pechos, apretarte contra mí. Imagino tus delgados brazos resistiéndose. Te imagino rodando por el suelo, subidas las faldas, agitando las piernas al aire, mostrándome unas bragas blancas que cada vez se meten más en tu culo.
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Esta es una foto de mujer rnetamente sensual. Sabes los secretos de la excitación. ¿Cómo viendo esa combinación semitransparente y el muslo apoyado negligentemente en el brazo del sillón, no voy a imaginarte sin bragas, separados por la postura los labios de tu hermosa vulva? Está claro que sólo te cubre esa frágil prenda. Sin zapatos, sin prendas interiore seguramente calentada por tu propia semidesnudez ¿nos estás pidiendo que te tomemos?
¿Juegas al misterio? Te muestras con los muslos abiertos. O mejor, abierta de piernas. Abierta y aparentemente ofrecida. Pero no, un espejo cubre tu sexo, tu vientre, nuestra curiosidad; y los cabellos tus pechos de medio limón. ¿Deseas que vea mi propio pene en ti? ¿Qué puede representar? Mi pene sólo no, todo mi cuerpo en el tuyo. Que hermosos cabellos negros. Me gustaría sentirlos recorriendome el cuerpo. Pero aparte de palabras floretadas, lo que deseo, viéndote así, y sabiendo ahí tu vulva bien jugosa, es comertela completamente,

¿Estás echada sobre la hierba o te apoyas contra una pared pétrea? Tienes un hermoso secreto, un púbis lleno de sombras y de misterios. Es un triángulo maravilloso en el que se insinúan los labios de tu pequeño coño. ¿Te me ofreces? deseas que mis caderas presionen y abran tus muslos? Quiero morder esos limones, succionar las fresas que hay en tus pechos, ahora que las mujeres quieren apabullarnos con unas espeteras gigamtescas, desporporcionadas. No, así son más bellas y sensuales unas tetitas. ¿Cuando te ibas quitando la ropa, el vestido, los zapatos, quizás las medias, el sujetador, las bragas... Cuando pensabas que te ibas a echar sobre el suelo, ¿qué deseabas en realidad? ¿Eres simplemente una exhibicionista? O ese exhibicionismo es el preámbulo para ser follada? ¿Qué te mueve? ¿Qué deseas? ¿Qué pides? ¿Follada hasta el fondo, de sentir como un pene raja tu deseo en dos?

¿Qué significa esta pose? Estás echada sobre una superficie, y no ignoiras la perspectiva que ofreces; sabes que quien esté detrás de ti puede admirar perfectamente tus nalgas abiertas, tu ano dilatado, parte de tu vulva. ¿Quizás deseas ser sodomizada? ¿Nunca lo has probado? Es un culo incitante el tuyo. Lo lamería desde su nacimiento hasta donde se pierde y se convierte en coño. Cerrar los ojos y sentir como tu carne, tus mucosas aprietan fuertemente mi pene. Luego sentir como me desparramo dentro de tus entrañas. Y echados juntos oir como me dices que notas mi semen caliente dentro de ti, y que te gusta.
¿Qué se puede decir de esta foto? Poco que se entienda. ¿Entenderán los demás que me gusta follar en lugares así? ¿Recuerdos de juventud, como cuando entraba con una desconocida en una casa derruida y la tomaba de pié? Veo tus rodilla, sé que tus piernas no están juntas. Te echas sobre un lado. ¿Me estás ofreciendo esa porción de nalgas que imagino?. ¿Quizás una simple felación? ¿Es tu deseo sentirme entre tus labios de fresa?

¿Hemos tirado la puerta para hacerlo ahí, tú y yo solos?

¿Temes a la vejez? Yo también? Horrible palabra. ¿Desaparecerá el deseo? Ojalá, porque más terrible es seguir sintiéndolo y no poder satisfacerlo. ¿Por qué habremos de convertirnos en un sacrificado Tántalo, con las ganas sobre las rodillas y el rechazo y la indiferencia a nuestro alrededor?
La modelo es demasiado joven para vestir así. Ese vestido negra oculta su tesoros. Sólo las manos sobre el regazo; , manos grandes, fuertes; manos que sobre los muslos insinúan la forma de tu vulva oculta o mejor, el triángulo oscuro de tu púbis velludo. ¿Es adrede este ver y no ver?
Te tengo contra la pared y he logrado bajar tu vestido hasta la cintura y echar lejos tu sosten. Está por ahí caido, sobr el suelo polvoriento. Tus pechos están a mi alcance.. Quiero acariciarte los pezones con las palmas de las manos. Quiero que se pongan duros, puntiagudos, grandes, y quiero que te mojes toda y tus ninfas se llenen de sangre y de excitación y tu vagina se dilate y abra, y quiero que me desees, que desees que meta las manos bajo tus faldas y te baje las bragas. Solos en estos lugares derruidos, abandonados, donde no hay orden, ni artificio, ni nada que distraiga de tu cuerpo mi imaginación.

Tu culo de nuevo, tu espalda, una bañera en la que te he lavado amorosamente. Pasé la esponja por tu sexo, entre tus nalgas, por tu espalda. Te he lavado no porque estuvieras sucia, sino para poder mancharte con mi saliba, con mi semen, con mi semen varias veces.

Estás de perfil, con un cisne. ¿Deseas ser una nueva Leda, y que yo sea tu cisne y te folle con ansia? Pero Leda estaba desnuda. ¿A que esperas para desprenderte de la ropa y que mis manos sustituyan esas sedas? ¿O acaso deseas que te folle sobre el vestido y lo vaya arrancando a jirones?
No entiendo bien. ¿Te insinúas, recordándome que entre tus muslos, que entre los labios de tu coño, que cerca de tus ninfas jugosas, tienes un hermoso clítoris. ¿Quizás os ofreceís ambas con vuestras respectivas flores? ¿Por qué tu amiga --o es quizás Francesca?-- dismula su rostro en el tuyo? No me importan esas sutilezas. deseo arrodillarme junto a ti, pasar mis manos sobre tu precioso vestido e ir descubriéndote. Las rodillas, los muslos bajo las medias, el púbis abultado, dentro de una bragas apretadas y entremetidas entre los labios de tu sexo. Pero la realidad es que quiero follar con las dos. )
De nuevo se disparan mi imaginación y mi deseo. Así sentada, con las rodillas tendiendo a juntarse y los pies bien separados, se acrecienta mi deseo por ti. No lo veo, pero sé que entre tus tobilllos se muestran hermosos, gruesos, tus muslos de mujer, y parte de tu vulva, y de tus nalgas, medio aplastadas sobre el suelo. Todo ello bajo una ropa sin peso que el viento puede levantar sin esfuerzo. Y siempre esos zapatos de niña, como si se tratara de un juego. ¿Una chimenea? ¿Acaso deseas calor para tu cuerpo?
Ah, tus piernas. ¿Por qué las confundes con barrro? Tus piernas son hermosas. Salvo que sea el símbolo del amor. ¿No dicen que provenimos del barro? Pues hundámanos juntos en él, bien abrazados para saciar nuestro deseo.

Como en otras ocasiones, en cuclillas. ¿Asutada, por mí deseo? Sólo son palabras. Que hermosas imagino tus piernas. La cremallera bajada, el vestido entreabierto. ¿Deseas mostrame tus pechos? ¿O los proteges? Me gusta esa postura. Imagino tus muslos, poderosos, más apetecibles por la propia presión de las piernas. Así, me recuerdas otras cosas.
Así deseo tomarte. En una esquina íntima . Deseo arrodillarme tras ti, abrir tus nalgas, y lamerte entre ellas. Deseo apretarme contra ti. , y que así desnuda, sientas lo que provocas entre mis muslos. Seguro que ya sientes mi pene, rozando suavemente todas tus hendiduras: las que forman las nalgas, los muslos, el coño. Sólo pienso en meterla, hundirme en ti, y sentir el latido de tu sexo. una vez más nos acompaña un espejo. mejor, me gusta ver como mi pene entra en ti, como te abres, como como sacas tu culo para que entre más hondamente. Y mientras tanto, según lo veo en el espejo, te lo voy diciendo al oído.

Otro espejo. Pero me has dado la espalda para atenbderte a ti misma. No me importa, me entretendré con esa parte de tu anatomía cálida y protuberante. No hay nada como unas nalgas distraidas. ni te darás cuente, tal como estás, concentrada en ti
¿Te ocultas o te ofreces? Tendría que estar cerca para saberlo. Y si te ofreces ¿qué parte me me ofreces?
Tus nalgas de nuevo, y como yo digo, aplastadas contra el suelo. No sé por qué así me erotizas más.

De nuevo un espejo, y tu culo, apenas entrevisto, ofreciéndolo todo en esa postura. Porque tú no ignoras lo que ven los ojos de los hombres. Querría estar detrás de ti, y tomarte por ahí mientras tu te admiras.
Tu púbis joven, que destaca entre tanta indefinición. Espejos y más espejos. ¿Deseas duplicarte o perderte en ellos. Ya no se sabe. No es fácil distinguir entre una exhibicionista y una narcisista. ¿Habré estado follando solo?
Esas raíces son perfecta expresión de mi deseo.
Ahora lo entiendo. No son prótesis, ni vendas, ni ataduras. Quiers convertirte en naturaleza.
¿Qué prenda es? En mi fiebre siempre pienso en algo que ha rozado tus partes más íntimas.
Tres bellas mujeres para mi deseo. ¿Sería capaz de saciar esas tres vulvas jóvenes y elásticas? ¿Por qué es tan sensual una mujer desnuda... conservando sus zapatos y sus medias? Quizás porque se entremezcla lo que vemos y deseamos en la calle y lo que podemos tomar en la soledad de un dormitorio.
Bajo tus ropas tan amplias se denota tu desnudez por debajo. Me gustan esas nalgas, ese culo saltarín, esa línea vertical que une tu culo a tus piernas en una sola anatomía. No sabría a cual tomar antes, si a la que me da la espalda, o la que desvía la mirada distraida, esperando quizás que una mano avance entre sus muslos y los separe.

Que hermosa línea la que separa tus muslos y tus nalgas. Que blanda y joven carne. Querría formar una cruz contigo, y penetrarte así. Sé que sería una penetración poco profunda. Quizás me bastaría rozarme suavemente con esa carne tierna que ahora, en mi imaginación, se enteabre para mí solo.

¿Es un hombre? No irás a salir de ahí. Recuerda que estás desnuda, y él sólo quiere una cosa: robarme mi tulipán.
¿Una nueva modelo? Su firmeza es distinta a tu suavidad. Sus pechos son duros, algo más grandes. El vello de su coño es más real, los muslos más fuertes. Aunque sigue llevando calcetines de estudiante. Y dos tulipanes.

Más espejos, y la suave línea que une tu muslo y tu nalga.

Esas prendas fantasmales no lo son para mí. Mi calentura evapora esas tonterías y sólo veo que te irás despojando de ellas. Seré yo quien te baje poco a poco las negras medias, hasta descubrir completamente tus muslos y tu vulva, deseada vulva.
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Querría sentarte así desnuda sobre mis rodillas, y mecerte..., hasta que sintieras el calor húmedo que se escapa de mi bajo vientre. Tus muslos engañan. Son unos muslos plenos de mujer hecha. ¿por qué proteges tu sexo? deberías ofrecerlo, aunque hayamos quedado en lo explícito no ha de ser forzosamente lo más sensual.

Los pechos protegidos por las manos enguantadas, las bragas apenas vistas, la mejor prueba que nada puede ser altamente erótico. me gustaría que cogieras mi pene con esas manos enguantadas, y me masturbaras con suavidad, largamente.

Me gusta tu nuca. El tirante de tu sujetador me trae la idea de quitarte la ropa.

Esta foto, su tensión, trae la idea de que tu vulva se abre más y que más desea abrirse.

Color, me gusta el suave rosa de los pechos de esta modelo.

De nuevo esos muslos que quiero morder.

Dos hermosas modelos. Muy incitantes sus velludos púbis. Hermosos sus jóvenes pechos. Ah, el cuerpo de la mujer, el cuerpo desnudo, vestido, transparentándose, que obsesión...

¿Qué representa la serpiente en tus manos? ¿Las has sacrificado? No deberías. Antes, mejor, un pene, un gran pene. No me gusta.

Solos, en los árboles, y yo imaginando que tus piernas se separan para mí.

¿Has reducido tu existencia a tus pechos y púbis?
¿Eres tú Fancesca?

¿Te ofreces, gritas?
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