Oscar Wilde decía que no hay mayor vicio que el de la castidad. La mayoría de las mujeres no tendrían inconveniente en convenir en ello. Pero ese no es el fondo de la frase. Porque el autor oponía castidad a promiscuidad, que es el vicio en cuestión. Esta es una interpretación personal, pero no ceo que otro sea el sentido de la frase. Y ahí ya no estarían de acuerdo las mujeres.

Ellas han asumido los convencionalismos de nuestra sociedad, que dicen que judeo cristiana (Aznar está laborando afanosamente para ello). Pero tengo la sensación que es un convencionalismo universal, propio de una naturaleza superada, pero naturaleza en definitiva. El hombre debía polinizar y la mujer parir. Se puede polinizar todos los días, pero no se puede parir continuadamente. Necesitaban amplios descansos.
Pero con los nuevos anticonceptivos, más seguros que los antiguos, el problema de permante gravidez desaparece. Y sin embargo, las mujeres siguen justificando su versión del sexo, que es amorosa e individualista.

No se entiende por qué las mujeres no argumentaron desde un principio con las causas reales. "Es que no podemos estar permanentemente embarazadas"... "Es que no podemos estar permenentemente acosadas por un ejército de priápicos". No, ellas dicen: "Necesito amor". "Necesito un hijo". "Necesito matrimonio para poder hacerlo".
Pero ¿es verdad todo esto? Igual ocurre que la realidad del asunto es que la mayoría de los hombres no les interesan. Porque yo he visto a mujeres perder las bragas por hombres verdaderamente atractivos. Todos conocemos la realidad de esas estrellas del cine y del rock, de los deportes y hasta de los ejércitos y de las trenas. ¿Había ahí amor? ¿pensaban tener un hijo con ellos? ¿matrimoniarse?
La mujer es extraña. O muy compleja; o quizás muy simple. No lo sé. El general Schwarzkopf, el héroe de la gerra de Irak (vaya heroicidad) era deseado por todas las americanas. O fue un montaje de la CIA y de la prensa, que también puede ser. Más feo no podía ser, ni más canalla. Y mira que era antipático y gordo.

Pero, por otro lado, sí es verdad que los psicópatas asesinos, criminales en serie, y toda clase de machos aberrados, reciben cientos de cartas de mujeres ofreciéndoles su amor. Parece ser que también le ocurre al presunto asesino de Marta del castillo, cuya cotización sexual está en alza. Solidaridad feminil.
Quizás desea ser un misterio porque sabe que si se devela con facilidad pierde todo su poder. Su ropa interior, y hasta la exterior, va por ahí. Ver y no ver; incitar y no ofrecer.
La otra mitad de la culpa la tiene el hombre: se cansa tan pronto. Pero ¿y qué importa si se cansa, si hay otros que puedan sustituirlo rápidamente?
la cuestión es que estamos jodidos por no joder, y creo que unos y otras.

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